domingo, mayo 07, 2006

Fuentes del DF 3


Todo cuerpo bello involucra
algo de sudor y algo de olor
algo de brillo,
diversos toques de color.

Completan el cuadro:
algo de sonido y
las formas de un guiño,
entrecerrado.

Y el arco de la espalda en
conexión con las curvas
adecuadas, a veces,
palabras
bien pronunciadas

miércoles, abril 19, 2006

Golondrinas al borde de un ataque de nervios

Había una vez tres golondrinas de verano, víctimas del calentamiento global y varadas con visa vencida en una isla del mar de occidente.

Eran buenas golondrinas, vivieron volando cielos diversos, revoloteaban sobre árboles verdes y altos. Sentían sus pechos hincharse cuando podían decir y distinguir un árbol del otro. Llegaron a distinguir bosques y hablaron de ello.

El más viejo cargaba historia y tristeza, nostalgias de amigos y de encuentros, desencuentros y abandonos, de fervientes despegues y abruptos aterrizajes forzados. Las otras dos eran mezcla de halcones y palomas, sólo una había hecho nido...por un tiempo.

Cada una compartía el vuelo con fantasmas distintos. La luna era el compartido, que se hacía más presente en la ausencia de los días nublados.

Los tres estaban al borde de sus vidas, una vez más, con cielos más o menos claros. En lo alto de la rama más alta de la más alta lenga. Al borde de las estaciones y a punto de lanzarse, una vez más hacia nuevos soles. Sea lo que sea que signifique eso, seguro cosas distintas para cada uno.

Alto!. Leer, ¿Predispone a volar?. O... ¿deberíamos dejar de dar vueltas y hablar?

¿Cabe un final?. A punto de saltar: ¿Acaso soy un caracol con alas?.

sábado, marzo 18, 2006

Cambios

Ella se prepara, en una dinámica de placares, espejos, colores-telas y pinturas. Un espejo le devuelve un ojo que cobra brillo, es evaluado y vuelve a cobrar tonos marrones, tierras y azulados intensos.

Todo el rostro lentamente habla, un lenguaje de cosméticos, bases, delineadores y pensamientos de diseño minucioso. Se interrumpen apresuradamente para decir: - ¿vos ya estás listo?

Rapidamente, los ojos delineados abren el paso a las combinaciones de colores, las dudas y la opinión de los espejos, a los que parece costar esfuerzo convencer y que devuelvan su visto bueno.

Un instante de horas, llega a una simple, directa y aguda conclusión, siempre y cuando ella articule: -¿así vas a ir?.

miércoles, marzo 08, 2006

¿Donde quedaron los ochentas?

Vamos, vamos. ? ¡Qué hay que ir a la escuela!
No mamá, no mamita, no ma...es que... me duele la muela.
Arriba Juan, las excusas a tu abuela, mañana vas a la muelera, pero hoy, a la escuela.

Y fue así como, obligado tenazmente por su despertador humano, objeto de las maldiciones de muchas generaciones, y principal sustento de las fuerzas productivas del país, Juan tuvo que ir a la escuela. Triste comienzo de una triste historia.

Y...¿porqué?, muy simple si Juan fue a la escuela esto no implica que el dolor de muelas fuera falso.

Puesto que no, señores, ese dolor no era fingido. Así fue como el muy orondo fue al dentista una tarde de otoño. La dentista era una dulce quinceañera de blondos cabellos rizados y unos hermosos ojos color caramelo de pera, que le dijo así:

No querido, esto no puede seguir así, te la tengo que perforar. Voy a comenzar haciendote un tratamiento de conducto, por allí entrará un tubito, el cual ya relleno te dará la felicidad y la libertad que tanto ansías. Y sacó el torno nomás.

Lo que siguió es muy impresionante y por ello no lo voy a referir, mejor que quede entre la muela y la dentista, historia demasiado pasional para mi gusto.

Esa fue la historia que dio comienzo a la verdadera vida de Juan, el punto que marco al Juan que todos conocemos ahora, porque un día, estando ya Juan en el Colegio Secundario, tropezó y cayó siete pisos por la escalera. ¿Se mató? No..., al llegar al último se levantó ileso, sólo que sintió un gusto raro en la boca.

- ¿Qué pasó?.
- Se le salió el relleno del tubito.

Eso no fue todo, porque según la posterior autopsia, el tubo conectaba directamente al intestino. Y esto tuvo consecuencias, la primera de las cuales se descubrió en la primer fiesta de quince a la que asistió nuestro atribulado muchacho. En este caso, comenzó a tomar, a tomar, a tomar y no se emborrachaba. Los amigos, los compañeros del liceo tirados por el piso, y a todo esto el inmutable. Luego el confesaría, a su psiquiatra, que iba al baño muy seguido.

Al poco tiempo se gano el apodo de Juan ?resistencia alcohólica? Domínguez. Al poco tiempo las mujeres se le acercaban, y tenía de a dos o tres por noche, eso ya de más grandecito, y los amigos lo buscaban para que manejara el coche, las noches que salían de tragos. Se acostumbró a la popularidad.

Llegó a competir en justas de resistencia alcoholica y a todas las ganaba, eso si, iba muy seguido al baño. Así hizo el dinero que hoy es su herencia.

Hoy es un empresario multimillonario que tiene clínicas dentales por todo el mundo, lo persigue y espía la KGB y la CIA, está casado con la ahora octogenaria dentista, y tiene un fiat 600 y una casa en Acapulco, donde vive la tía. Tiene Asegurada su dentadura en tres millones. Sumados a un riñon artificial de trescientos mil dólares y un estómago transplantado.

El único estigma de su vida es que su hijo de trece años se ha ido al himalaya, se hizo monje budista. En declaraciones al periodismo internacional dijo: - me voy a tomar la leche tranquilo, sin que nadie me joda.

Un rebelde, el chico

miércoles, enero 11, 2006

Bienvenida del exilio

Bienvenida la "A"

Un cuento de viejo de algún verano

Tres osos, una ameba y 5 latinos se presentaban esta noche en el local de Andrés, viejo explotador de nuevas estrellas.

Antes de una nueva salida estaban tensos, arremolinados, llorosos e impacientes. Siempre mezclados por el gusto por lo nuevo y el desafío de las audiencias extrañas.

Pocas veces se habían enfrentado a las estrellas de mar, pocas veces ante seres sin oído que solo vibraban con las emociones puras y simples. Esta nueva audiencia era el estado bruto, y ellos lo sabían, y ellos padecían su angustia, que siempre parecía terminal. Aunque eso les daba inmenso placer.

Aunque el placer era el de alivio cuando las luces se incendian y ellos podían volver a hacer, lo suyo o lo de los otros, para volver una vez más a dar.

Esa noche el telón corríó, las luces brillaron y la banda nuevamente volvió a vibrar, vibró la audiencia y los pinos del bosque, la arena de la playa se elevó en su levedad.

Una vez más corríó el batir de la sangre y esa vieja adrenalina que fluía febrilmente confirmó que ellos, que ese extraño combo musical, que ese marasmo de pasión y rojo eran el color adecuado, y destacado sobre el fondo del pinar.

lunes, noviembre 21, 2005

Contestación de Riviere a Artaud

Mi muy querido Señor Artaud:

He recibido su respuesta y créame que lo entiendo perfectamente bien. Entiendo esos procesos mentales que usted padece, créame que tiene toda mi atención y simpatía respecto de toda batalla que Ud. puede llevar, a propósito de esa dolencia. Pero no tengo otra alternativa que repetirle que sus poemas no son publicables en mi revista porque les falta un trabajo de forma, que creo usted puede llegar a hacerla si se esfuerza un poco.

Riviere, fragmento contestación a Artaud.