miércoles, abril 19, 2006

Golondrinas al borde de un ataque de nervios

Había una vez tres golondrinas de verano, víctimas del calentamiento global y varadas con visa vencida en una isla del mar de occidente.

Eran buenas golondrinas, vivieron volando cielos diversos, revoloteaban sobre árboles verdes y altos. Sentían sus pechos hincharse cuando podían decir y distinguir un árbol del otro. Llegaron a distinguir bosques y hablaron de ello.

El más viejo cargaba historia y tristeza, nostalgias de amigos y de encuentros, desencuentros y abandonos, de fervientes despegues y abruptos aterrizajes forzados. Las otras dos eran mezcla de halcones y palomas, sólo una había hecho nido...por un tiempo.

Cada una compartía el vuelo con fantasmas distintos. La luna era el compartido, que se hacía más presente en la ausencia de los días nublados.

Los tres estaban al borde de sus vidas, una vez más, con cielos más o menos claros. En lo alto de la rama más alta de la más alta lenga. Al borde de las estaciones y a punto de lanzarse, una vez más hacia nuevos soles. Sea lo que sea que signifique eso, seguro cosas distintas para cada uno.

Alto!. Leer, ¿Predispone a volar?. O... ¿deberíamos dejar de dar vueltas y hablar?

¿Cabe un final?. A punto de saltar: ¿Acaso soy un caracol con alas?.

1 comentario:

Juan dijo...

Y después decís que te gustan los Ramones. Acá hay mucho Pink Floyd, del manicomio de Syd Barret. Aunque el final si es Ramones.